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Contacto

Clinica Veterianaria GAIA S.L.P

Camino Tomillaron nº 5 28231 Las Rozas (Madrid)

Teléfono: 91 636 02 35

Email:
clinica@gaiaclinicaveterinaria.es

Horario de consulta:

Lunes a Sábado: De 10:30 a 14:00 horas
Lunes a Viernes: De 17:00 a 20:00 horas

Este insecto, en su forma larvaria, produce frecuentemente lesiones que varían en extensión y gravedad, a nuestras mascotas, sobre todo a los perros.
El momento fundamental del ciclo de la procesionaria es durante el inicio de la primavera (finales de febrero, principios de abril) ya que, con la subida ligera de la temperatura, se estimula el “reflejo de enterramiento”. Todas las orugas migran en procesión guiadas por una hembra que teje un hilo conductor. El destino es un sitio ideal para enterrarse y formar las crisálidas, que saldrán al final del verano siguiente como mariposas. Es el momento más peligroso, puesto que es el único momento en el que se encuentran en el suelo y suele llamar la atención de nuestros animales.
El contacto con la toxina que se libera de los pelos de la oruga pruduce una potente reacción inflamatoria prolongada (pues los pelos se quedan clavados en la piel o mucosa). La localización más frecuente es la oral, provocando estomatitis (boca en general), glositis (lengua) o queilitis (labios), que puede llegar a necrosar los tejidos si no se trata con rapidez. Menos probable es la localización ocular, si los pelos son transportados por el viento pueden ir en contacto con los párpados ocasionando blefaritis o con la córnea, donde pueden llegar a causar úlceras.Otra posibilidad es la aspiración durante el olfateo, que causa rinitis aguda. A diferencia del hombre, las lesiones cutáneas son poco frecuentes.
Los nidos caídos pueden ser fuente de contagio si son manipulados por los perros, y de allí el viento puede desplazar estos pelos y ponerlos en contacto con la piel y mucosas originando reacciones en ausencia de orugas.
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La sintomatología clásica es la del contacto oral: el animal demuestra nerviosismo, actos de deglución rápidos, se toca la boca con las patas, hipersalivación (ptialismo); en pocos minutos desarrolla glositis, estomatitis, hasta la incapacidad de cerrar la boca, si la oruga ha sido ingerida el animal tendrá vómitos. Si se deja progresar la sintomatología se pueden llegar a tener signos generales como disnea, edema laríngeo (sobre todo por ingestión), hipertermia, convulsiones, respuesta inflamatoria sistémica e incluso muerte. La lesión localmente tiende a evolucionar hacia la necrosis, con posibilidad de pérdida de tejido.
El diagnóstico temprano es fundamental para limitar las secuelas
La prevención es la mejor medida contra esta intoxicación: evitar la exposición de nuestro animal al insecto, teniendo especial cuidado en zonas de pinares. También luchando contra la oruga, controlando los nidos ya formados en los pinos, usando insecticidas, etc.
En la Comunidad de Madrid, se puede contactar con la Subdirección General de Zonas Verdes y Arbolado Urbano (C/Bustamante, 16, tel 915885254) en caso de detectarlas en zona urbana.